Pensamiento inicial
Las tormentas revelan lo que las temporadas tranquilas pueden esconder. Cuando la vida parece predecible, puede ser fácil decir que confiamos en Dios. Pero cuando cambia la salud, las relaciones se tensan, el dinero escasea, los planes se derrumban, llega el duelo o el temor no se va, nuestras suposiciones acerca de Dios suelen salir a la superficie.
Marcos 4 no nos presenta a discípulos seguros en la orilla hablando de la fe en teoría. Nos muestra a hombres agotados en una barca que se está llenando de agua mientras Jesús parece estar dormido.
Su pregunta es profundamente humana: «¿No te importa?»
La historia no trata principalmente de cómo sobrevivir al mal tiempo. Trata de lo que el temor nos hace creer acerca de Jesús y de lo que Jesús revela acerca de Sí mismo en medio de la tormenta.
Pregunta inicial
Cuando la vida se vuelve inestable, ¿cuál suele ser tu primera reacción: tratar de controlar, entrar en pánico, retirarte, orar, culpar, esforzarte más u otra cosa?
Parte uno
La tormenta llega mientras obedecen a Jesús
Lee Marcos 4:35–37
Los discípulos entran en la barca porque Jesús les dice que crucen al otro lado. Su tormenta no demuestra que se hayan alejado de la voluntad de Dios. Están atravesando dificultad mientras siguen Su dirección.
Esto importa porque a veces los creyentes suponen que el sufrimiento significa automáticamente que fallamos, que nos faltó fe o que tomamos una decisión equivocada. La Escritura no sostiene esa conclusión. La obediencia no garantiza una vida sin tormentas.
La Biblia muestra repetidamente a personas fieles atravesando peligro, oposición, duelo, incertidumbre y pérdida. La presencia de Dios no siempre significa ausencia de problemas. A veces Su presencia es precisamente lo que nos sostiene mientras los atravesamos.
Preguntas para conversar
- ¿Por qué tendemos a interpretar la dificultad como señal de que Dios está disgustado con nosotros?
- ¿Cómo cambia la historia al recordar que Jesús les dijo que cruzaran el lago?
- ¿Recuerdas una ocasión en que hacer lo correcto todavía resultó difícil?
Punto clave: Una tormenta no es prueba automática de que estás fuera de la voluntad de Dios.
Parte dos
El temor puede convertir el silencio de Dios en una historia falsa
Lee Marcos 4:38
Jesús duerme en la popa mientras los discípulos luchan contra la tormenta. Ellos no solamente le piden ayuda. Interpretan Su aparente inactividad como indiferencia.
El temor suele hacer lo mismo con nosotros. Toma lo que no podemos ver y llena el vacío con una conclusión: Dios me olvidó. Dios no se preocupa. Dios llega tarde. Dios no está haciendo nada.
El problema no es simplemente que los discípulos tengan miedo. El peligro está en permitir que el miedo defina el carácter de Jesús.
El silencio de Dios no equivale a la ausencia de Dios. Su tiempo no demuestra abandono. Podemos llevarle nuestro temor sin convertir nuestro temor en teología.
Preguntas para conversar
- ¿Qué suposiciones acerca de Dios aparecen cuando una oración parece no recibir respuesta?
- ¿Por qué la pregunta «¿No te importa?» resulta tan comprensible?
- ¿Cuál es la diferencia entre expresar sinceramente nuestro temor a Dios y acusarlo basándonos en ese temor?
Parte tres
Jesús se dirige a la tormenta y luego a los discípulos
Lee Marcos 4:39–40
Jesús reprende al viento y ordena al mar que se calme. La tormenta le obedece. Después se vuelve hacia los discípulos y les pregunta por qué tienen miedo y por qué todavía les falta fe.
La tormenta era real. La barca se estaba llenando. Su temor tenía una causa verdadera. La fe no consiste en negar el peligro. Hace una pregunta más grande: ¿Quién es Jesús en relación con aquello que temo?
A veces Jesús cambia las circunstancias. Otras veces nos cambia a nosotros mientras las circunstancias continúan. En ambos casos, la fe crece cuando vemos a Jesús con mayor claridad.
Preguntas para conversar
- ¿Cuál es la diferencia entre negar el peligro y confiar en Jesús en medio del peligro?
- ¿Cómo pueden las experiencias anteriores de la fidelidad de Dios fortalecernos ahora?
- ¿Has esperado alguna vez que la fe garantizara un resultado específico?
Punto clave: La fe bíblica no es confianza en un resultado favorable; es confianza en el carácter y la autoridad de Jesús.
Parte cuatro
La pregunta más grande es: «¿Quién es este?»
Lee Marcos 4:41 y Salmo 107:23–30
Después de que el mar se calma, los discípulos siguen asombrados y preguntan quién es Jesús, pues hasta el viento y el mar le obedecen. Marcos dirige al lector hacia la identidad de Jesús.
En el Antiguo Testamento, Dios gobierna el mar, calma las olas y rescata a las personas de las profundidades. El Salmo 107 describe marineros atrapados en una tormenta que claman al Señor y Él calma las olas.
Marcos no presenta simplemente a Jesús como un maestro talentoso con poder extraordinario. La escena nos obliga a considerar quién es realmente.
Preguntas para conversar
- ¿Qué semejanzas encuentras entre el Salmo 107 y Marcos 4?
- ¿Por qué la identidad de Jesús es más importante que los detalles de la tormenta?
- ¿Cómo puede una dificultad ayudarnos a conocer a Cristo más profundamente?
Parte cinco
La fe no es insensibilidad emocional
Lee Salmo 46:1–3
La Escritura no ordena a los creyentes desconectarse emocionalmente del sufrimiento. El temor, el duelo, la confusión y el cansancio son experiencias humanas reales. Los Salmos están llenos de clamores sinceros a Dios.
La fe significa que el temor no recibe la última palabra. Podemos decirle a Dios exactamente lo que duele y al mismo tiempo aferrarnos a lo que es verdadero.
El Salmo 46 no describe un paisaje tranquilo. Imagina la tierra cambiando y las aguas rugiendo, y aun así confiesa que Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza.
Preguntas para conversar
- ¿Alguna vez confundiste la fe con fingir que todo estaba bien?
- ¿Cómo sonaría una fe sincera en tu situación actual?
- ¿Cómo puede la iglesia dar espacio tanto a la confianza en Dios como a expresiones honestas de temor o duelo?
Parte seis
Cuando Jesús parece guardar silencio, todavía podemos acercarnos
Lee Hebreos 4:14–16
Los discípulos despiertan a Jesús porque necesitan ayuda. Hebreos invita a los creyentes a acercarse con confianza al trono de la gracia porque nuestro gran Sumo Sacerdote comprende nuestra debilidad.
La oración no es una actuación para impresionar a Dios. En una tormenta puede ser elaborada o tan sencilla como: «Señor, tengo miedo. No entiendo esto. Ayúdame».
Lo importante es movernos hacia Dios en lugar de alejarnos de Él. No tenemos que esperar hasta sentirnos fuertes para orar. Buscamos gracia precisamente porque somos débiles.
Preguntas para conversar
- ¿Qué impide que las personas se acerquen a Dios con sinceridad cuando tienen miedo?
- ¿Cómo cambia Hebreos 4 nuestra manera de llevar la debilidad a Dios?
- ¿Qué significaría para ti acercarte a Dios en vez de retirarte?
Parte siete
No todas las tormentas terminan como queremos
Lee Romanos 8:35–39
Marcos 4 termina con calma inmediata. Nuestras historias no siempre se resuelven tan rápido. Algunas enfermedades continúan. Algunas pérdidas no pueden revertirse. Algunas oraciones permanecen sin respuesta durante mucho tiempo. Algunas relaciones nunca vuelven a ser lo que fueron.
La esperanza cristiana no puede depender de que cada tormenta terrenal termine según nuestro calendario.
Romanos 8 no promete que los creyentes evitarán problemas, sufrimiento, peligro o muerte. Promete que ninguna de estas cosas puede separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús.
Preguntas para conversar
- ¿Por qué no debemos usar Marcos 4 como fórmula que promete que toda crisis desaparecerá rápidamente?
- ¿Qué promete Romanos 8 que las circunstancias difíciles no pueden quitarnos?
- ¿Cómo cambia la esperanza eterna nuestra manera de soportar situaciones que siguen sin resolverse?
Punto clave: Nuestra esperanza no es que toda tormenta termine pronto. Nuestra esperanza es que nada puede separarnos de Cristo.
Conexión con Jesús
El que está en la barca también es quien fue a la cruz
La autoridad de Jesús sobre el mar es extraordinaria, pero el Evangelio avanza hacia una demostración aún más profunda de Su amor. El mismo Jesús a quien los discípulos acusaron de no preocuparse entregaría voluntariamente Su vida por los pecadores.
La cruz responde a la pregunta «¿Le importo?» a un nivel más profundo de lo que nuestras circunstancias pueden responder. El amor de Dios no se mide por lo fácil que sea el día. Se revela de manera decisiva en Jesucristo.
Y la resurrección significa que ni siquiera la muerte tiene la última palabra. La fe cristiana está fundada en Cristo crucificado y resucitado, quien sigue siendo Señor en medio de aquello que no podemos controlar.
Lee: Romanos 5:6–8; Romanos 8:31–39.
Uniendo todo
Los discípulos entraron en la tormenta mientras obedecían a Jesús. Su temor era real. Su pregunta era sincera. Su conclusión acerca de Jesús estaba incompleta.
La tormenta dice: «No estás seguro».
El temor dice: «A Jesús no le importa».
La fe dice: «No controlo esto, pero sé quién está conmigo».
Aplicación personal
- La tormenta que estoy enfrentando es ______________________________.
- El temor que está debajo de mi temor es ______________________________.
- La historia que el miedo me ha estado contando acerca de Dios es ______________________________.
- Una verdad acerca de Jesús que necesito recordar es ______________________________.
- Una manera en que puedo acercarme a Dios esta semana es ______________________________.
- Una persona a quien puedo pedir que ore conmigo es ______________________________.
Desafío semanal: Nómbralo, afírmate, compártelo
Nómbralo
Escribe un temor sin minimizarlo ni cubrirlo con lenguaje religioso.
Afírmate
Junto a ese temor, escribe una verdad de Marcos 4, Salmo 46 o Romanos 8 acerca del carácter de Dios.
Compártelo
Cuéntale a un creyente de confianza lo que estás cargando y pídele que ore contigo.
Oración final
Jesús, Tú conoces las tormentas que enfrentamos y los temores que no siempre decimos en voz alta. Perdónanos por las veces en que hemos permitido que el miedo defina Tu carácter.
Cuando parezcas guardar silencio, enséñanos a no confundir silencio con ausencia. Cuando las circunstancias estén fuera de nuestro control, recuérdanos que no están fuera del Tuyo. Danos valor para llevarte nuestro temor con sinceridad y gracia para confiar en Ti aun cuando el resultado todavía no esté claro.
Ayúdanos a recordar quién eres: Señor sobre la creación, presente en nuestra debilidad, fiel en el sufrimiento, crucificado por nosotros, resucitado de entre los muertos y capaz de sostenernos cuando nosotros mismos no podemos sostenernos.
Enséñanos a confiar en Ti en la tormenta, durante la tormenta y más allá de la tormenta. En el nombre de Jesús, amén.
